México en la encrucijada: el fin del petróleo a Cuba y el nuevo equilibrio con Washington
La decisión de Pemex de retirar un cargamento de crudo programado para Cuba este enero marca un giro pragmático en la política exterior mexicana bajo Claudia Sheinbaum. Según reportes de Bloomberg y confirmados por fuentes oficiales, México —que proveía el 44% de las importaciones petroleras cubanas tras la caída de Maduro— optó por pausar envíos para evitar confrontaciones directas con la administración Trump, quien ha intensificado su retórica contra apoyos a regímenes sancionados.
El contexto es explosivo: con Nicolás Maduro en prisión en Nueva York tras intervención estadounidense, Cuba perdió su principal proveedor de hidrocarburos subsidiados. México emergió como alternativa clave, pero esto colocó a Sheinbaum en la mira de Washington. Trump ha condicionado la revisión del T-MEC y amenazado tarifas si México no coopera en fentanilo, migración y ahora, en aislar a La Habana. La presidenta ha insistido en que “negociamos, pero no nos subordinamos”, priorizando la continuidad del tratado comercial que representa más del 80% de las exportaciones mexicanas.
Actores clave incluyen al Departamento de Estado de EE.UU., que ve en Pemex un salvavidas para el régimen de Díaz-Canel, y a la cancillería mexicana, que busca mantener neutralidad sin alienar a su principal socio. Antecedentes: durante la 4T, envíos a Cuba fueron simbólicos de soberanía, pero en 2026, con Trump en la Casa Blanca por segunda vez, el costo económico es alto. Datos: Cuba importa alrededor de 30,000 barriles diarios; la pausa podría agravar su crisis energética, con apagones y escasez.
“Trabajamos para que no se rompa el T-MEC; es conveniente para los tres países”, declaró Sheinbaum recientemente, eco de su enfoque realista. Analistas como Milton Merlo en La Política Online advierten que “el T-MEC está bajo fuego en Davos”, y expertos citados por Reuters señalan que esta movida “evita que México entre en la lista negra” de Washington.
A corto plazo, la suspensión alivia presiones arancelarias y fortalece la posición negociadora de Sheinbaum en revisiones del tratado (julio 2026). En mediano plazo, podría redefinir la doctrina Estrada hacia mayor pragmatismo, reduciendo apoyos ideológicos y priorizando estabilidad económica. Sin embargo, genera críticas internas por “rendición” ante EE.UU., y podría complicar relaciones con aliados progresistas en América Latina. En un mundo bipolar emergente, México apuesta por el realismo: el petróleo ya no es solo energía, es geopolítica.

